La enfermedad degenerativa discal puede debilitar la columna de manera significativa. Sin embargo para ello es muy importante fortalecer los músculos de la espalda y abdominales. Cuando están fuertes y sanos, estos músculos sostienen de mejor forma la columna. Al ocurrir esto reducen presión sobre las estructuras de la columna, reduciendo así el dolor.

DEFINICIÓN

A medida que los discos pierden su contenido de agua debido a una enfermedad o a la edad, pierden su altura, acercando las vértebras entre sí. Como resultado, las aperturas de los nervios de la columna vertebral se estrechan. Cuando esto ocurre, los discos no absorben los impactos producidos por el movimiento habitual igual de bien, particularmente cuando camina, corre o salta.

El deterioro, una postura deficiente y los movimientos incorrectos del cuerpo también pueden debilitar el disco, causando la degeneración del mismo.

TRATAMIENTO

La fisioterapia incluye tanto tratamientos activos como pasivos. Los tratamientos pasivos ayudan a relajar el cuerpo en gran parte. Se llaman pasivos porque el afectado no tiene que participar activamente en ellos para que sean efectivos. Si se está en una fase de dolor agudo lo más probable es que se inicie tratamientos pasivos para que el cuerpo del paciente comprometido se ajuste al dolor. Pero la meta de la fisioterapia consiste en llegar a los tratamientos activos. Estos son ejercicios terapéuticos que fortalecen el cuerpo de manera tal que tu columna tenga un mejor soporte.

Tratamientos Pasivos
La fisioterapeuta puede trabajar en uno de los siguientes tratamientos pasivos:

Masaje del Tejido Profundo
Técnica que se centra en contracturas crónicas de los músculos que muy probablemente fueron originadas por el ¨stress¨ de la vida diaria. Las contracturas o tensión muscular igualmente pueden deberse a desgarros musculares. El fisioterapeuta aplica con sus manos una presión directa en la zona dolorosa afectada y fricciona transversalmente para tratar de liberar la tensión de tus tejidos blandos (ligamentos, tendones, músculos).

Terapias de frío y calor (crioterapia: es un método para supercongelar tejido con el fin de destruirlo / y termoterapia)
El fisioterapeuta puede alternar entre terapias de frío y calor. Con el calor, el flujo sanguíneo hacia el área afectada se incrementa. Este aumento en el flujo sanguíneo lleva más oxígeno y nutrientes al área. Además, ayuda a remover de manera más eficiente los productos de deshecho que generan las contracturas musculares en el organismo, ayudando a la curación.

La terapia de frío (crioterapia), ayuda a reducir la inflamación, las contracturas musculares y el dolor. El fisioterapeuta puede aplicarte una bolsa fría en al área señalada o incluso recibir un masaje con hielo. Otra opción de crioterapia consiste en aplicar un spray llamado fluorometano que refresca los tejidos. Después de la terapia de frío es probable que el fisioterapeuta trabaje para estirar los músculos afectados.

Tracción espinal. Al estirar la espalda, la tracción espinal ayuda a aliviar el dolor que provoca la rigidez o los nervios comprimidos. El terapeuta puede hacerlo manualmente (empleando su cuerpo) o mecánicamente (con máquinas especiales). Especialmente si tu nervio está pinchado en el foramen – el área por la que los nervios salen de la médula espinal- el terapeuta puede acudir a la tracción. La idea es que para reajustar la vértebra se estirara la columna de manera tal que el foramen se ensancha.

Tratamientos activos

Es la parte de la fisioterapia en la que el fisioterapeuta enseñará distintos ejercicios a los pacientes para mejorar la flexibilidad, desarrollar o incrementar fuerza y estabilidad de la faja abdominal y ampliar el arco de los movimientos (es decir que tan fácilmente se mueven tus articulaciones). Cada programa de terapia física debería ser muy particular e individual, en función al historial y estado de salud. El tipo de ejercicios que se realiza podría no ser el apropiado para otra persona que también sufra de la enfermedad degenerativa discal. La enfermedad degenerativa del disco nunca se “va del todo”. Una vez que los discos empiezan a degenerarse, el proceso es irreversible. Debido a ello, el fisioterapeuta ayuda a aprender cómo ejercitar periódicamente para gestionar el dolor.

Por lo general las metas del programa consisten en: fortalecer los músculos abdominales y de la espalda; incrementar la resistencia de los músculos (para que los músculos más fuertes puedan trabajar más tiempo) y preparar al cuerpo para que pueda soportar el peso de mejor manera.

Un programa de ejercicios implica otra ventaja adicional; se perderá peso. El sobrepeso puede amplificar el dolor que provoca la EDD, por lo que una de las metas principales debe ser bajar de peso.

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