El atrapamiento puede producirse en cualquier punto del recorrido del nervio siendo más vulnerable a la lesión traumática en los espacios estrechos, canales o desfiladeros anatómicos.

Por lo general el atrapamiento nervioso es un trastorno crónico más frecuente en el miembro superior que en el inferior que asocia una clínica de dolor y parestesias.

Las enfermedades neurológicas causadas por movimientos repetidos pueden ser de tres tipos:

Neuropatías (enfermedad de los nervios) por atrapamiento (NPA), radiculopatias y disfonías (transtorno de la voz) ocupacionales.

Fisiopatología

En las neuropatías por atrapamiento tienen lugar dos fenómenos básicos: la compresión (de las fibras nerviosas que pueden provocar alteraciones en la microcirculación sanguínea intraneural) y la isquemia (depende de la tracción y compresión.

Etiología

Una de las causas más comunes en las NPA se refiere a los microtraumatismos repetidos, así como a la neuropatía hereditaria sensible a las compresiones, enfermedades degenerativas o del aparato locomotor, polineuropatías que hacen más sensible el nervio a la compresión.

Clínica

La evolución clínica se establece en tres fases:

Fase inicial o grado 1: puede ser muy variable o disociada la lesión. Los síntomas primarios son el dolor, muchas veces o poco mal localizado, y los trastornos sensitivos, parestesias y/o disestesias. Los pacientes refieren la aparición de los síntomas durante la noche o tras el esfuerzo físico.

Fase intermedia o grado 2: los síntomas pasan a ser de carácter más permanente, con torpeza o debilidad, secundarios al bloqueo de la conducción nerviosa. Una vez eliminada la compresión, la recuperación es tarda varias semanas en producirse.

Fase más avanzada o fase 3. Aparecerán signos de denervación, con una parálisis motora, atrofia muscular secundaria en los grupos musculares implicados y una afectación sensitiva grave.

Diagnóstico

El dolor y las parestesias que el paciente presente por las noches y por un tiempo indefinido, es una manera muy común en determinar el diagnostico.

La presentación clínica varía según la topografía y el nervio afectado (dolor y parestesias si son nervios con componentes sensitivos y perdida de fuerza).

Prevención

Hay que evitar maniobras o posiciones articulares, actividades, apoyos o esfuerzos mantenidos relacionados con la compresión nerviosa.

Tratamiento rehabilitador

Está basado en tratamiento con medios físicos que ayuden a controlar el dolor solventen o aminoren los déficit sensitivos y/o motores.

Termoterapia: está indicada en procesos inflamatorios subagudos y crónicos. El empleo de calor superficial o profundo se basa en sus efectos analgésicos, trófico, circulatorio. En el tejido conjuntivo aumenta la elasticidad. sobre el nervio periférico aumenta la afectividad de conducción.

Crioterapia: se puede utilizar en caso agudos de inflamación (aplicada mediante masajes o aparatos de flujo de aire frio). Pero tomando en cuenta que puede disminuir la velocidad de conducción nerviosa.

Terapia manual: incluye técnicas de masaje (relajante. Estimulante, tratamiento de puntos gatillos o zonas reflejas, etc.,) así como el estiramiento.

Ultrasonidos: puede tener un efecto térmico (en aplicación continua) y mecánico o vibratoria. El uso de ultrasonido continuo con una frecuencia de 1MHz (profundo) a dosis bajas acelera la recuperación de velocidad de conducción normal en nervios lesionados por compresión.

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